Otra copa de rubio champán

Fundada en 1734, Taittinger es la única de las diez primeras casas elaboradoras de Champagne que sigue llevando el nombre de la familia como marca. La comercializadora de bebidas y alimentos gourmet, Lutecia Américas, presenta en el mercado argentino la nueva añada del Champagne Taittinger Comtes de Champagne 2000

Taittinger debe su gran reputación a la permanente búsqueda de máxima calidad, al respeto de sus valores y tradición familiares, así como a las 288 hectáreas de viñedos propios, distribuidos de forma armoniosa en las mejores zonas de Champagne.

Desde 2008, el Champagne Taittinger se encuentra entre la oferta de grandes champagne en Argentina cuya selectiva distribución está en manos de Lutecia Américas.

Taittinger es una de las últimas casas elaboradoras de Champagne que siguen llevando el nombre de la familia, dueña también del célebre hotel De Crillon en Place de la Concorde. Si, lo recuerdo conmovida, allí en el Crillon, frente a la Place de la Concorde, desayuné hace unos años Taittinger con quiche de salmón de Noruega. Otras voces, otros ámbitos.

Las viñas de Champagne figuran entre las más antiguas de Europa. En sus orígenes el vino de Champagne no era ese oro espumante que vibra en el paladar. Vinos tranquilos y mediocres, bastante ácidos y de poco contenido alcohólico por las condiciones climáticas de ese neblinoso y frío terroir, los viñedos más septentrionales del mundo. Alcanzaron su fama en el siglo XVII, gracias al descubrimiento genial de un monje benedictino, Dom Perignon que cambió los métodos de vinificación. Todos los productores habían notado que, misteriosamente, los vinos de la región fermentaban nuevamente en la primavera y que, si su gas no podía escapar producían espuma y hacían explotar el recipiente que los contenía. A esos vinos se los llamaba vin diable. Dom Perignon decidió domar a ese vino endiablado: entendió que la presión que se producía se debía al gas carbónico y recomendó utilizar botellas más sólidas. También modificó la forma de taparlas. Logró hacer los tapones más resistentes para que las estrellas, como llamo a las burbujas, descubiertas por azar, no escaparan.

También fue el monje quien descubrió que de esos vinos tan poco interesantes se podían obtener resultados notables si se mezclaban los de diferentes terruños y de diferentes cosechas.

La casa Taittinger tiene 288 hectáreas de viñedos distribuidos de forma armoniosa en la mejor zona de Champagne, un 40% de estos viñedos es de Chardonnay, de la famosa Côte des Blancs. Las cavas Taittinger, como tantas de la casas de Champagne, son subterráneas y kilométricas, ubicadas debajo de la abadía de San Nicasio, destruida durante la revolución francesa, fueron orgullo en la época galorromana. Taittinger es propietaria de la residencia de los condes de Champaña, en Reims, El más famoso de estos condes es Thibaud IV porque regresó de las cruzadas trayendo de Oriente la planta antecesora del cepaje Chardonnay. El Chardonnay sigue siendo la uva emblemática de Taittinger.

Mayo 2013

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